16.12.09

Un recuerdo y otro recuerdo



Viendo lo visto aquí,
animado desde aquí,
va esta cosa sin foto.




Lorca,
en un libro que había en casa
cuando yo era pequeñita.
(Un libro que no era de Lorca)



El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.

El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.

¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!

¡Ay, cómo lloran y lloran,
¡ay! ¡ay! cómo están llorando!


Muchos años más tarde, durante el invierno,
en un lunes, miércoles o viernes,
en la escuela municipal de teatro...


Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.
Una vestida de verde,
otra de malva, y la otra,
un corselete escocés
con cintas hasta la cola.

Las que van delante, garzas
la que va detrás, paloma,
abren por las alamedas
muselinas misteriosas.
¡Ay, qué oscura está la Alhambra!
¿Adónde irán las manolas
mientras sufren en la umbría
el surtidor y la rosa?

¿Qué galanes las esperan?
¿Bajo qué mirto reposan?
¿Qué manos roban perfumes
a sus dos flores redondas?

Nadie va con ellas, nadie;
dos garzas y una paloma.
Pero en el mundo hay galanes
que se tapan con las hojas.
La catedral ha dejado
bronces que la brisa toma;
El Genil duerme a sus bueyes
y el Dauro a sus mariposas.

La noche viene cargada
con sus colinas de sombra;
una enseña los zapatos
entre volantes de blonda;
la mayor abre sus ojos
y la menor los entorna.

¿Quién serán aquellas tres
de alto pecho y larga cola?
¿Por qué agitan los pañuelos?
¿Adónde irán a estas horas?
Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.


3 comments:

Serenus Zeitbloom dijo...

I Septiembre-diciembre.
Fin del primer acto

Risas y aplausos.
¿Alguien llora? No fue nada -ya no se oye.

Antonio dijo...

Muchas gracias.

Leicca dijo...

Aplauden,
claro,
pero siguen llorando.

Y luego ríen lo mismo, llorando.

Y les llega una mano fuerte, despacio.
Y el hombro. La espalda.
Y luego la otra. (La otra mano)

Y el cuello.

Y al final lo del abrazo.

Ya no se oye.

(Qué se tenía que escuchar,
que dices que ya no se oye.)

Tú calla. Ya no se oye.

(No se les oye.)